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SIP
XXXII CONGRESO INTERAMERICANO
DE
PSICOLOGÍA

PSICOLOGÍA: UN CAMINO HACIA LA PAZ Y LA DEMOCRACIA
FALTAN DÍAS

DESAFÍOS CONTEMPORÁNEOS Y RELEVANCIA SOCIAL DE LA DISCIPLINA PSICOLÓGICA

 

Por Dr. Andrés J. Consoli

 

Presidente, Sociedad Interamericana de Psicología

 

 

Estimadas Autoridades, Colegas, Colegas-en-Entrenamiento, Compañeras y Compañeros, es un privilegio así como una responsabilidad mayúscula dirigirme a ustedes brevemente en este acto de lanzamiento del trigésimo segundo Congreso Interamericano de Psicología de la Sociedad Interamericana de Psicología.

 

Como presidente de la SIP y miembro de la comisión asesora del Congreso les traigo un saludo fraternal, de solidaridad y de cooperación interamericana. Y también les traigo las felicitaciones por parte de la mesa directiva de la SIP,  celebrando a la psicología de Guatemala toda, por demostrar que un proyecto nacional es posible, que l@s científic@s, académic@s, y profesionales de un país y región pueden trabajar mancomunadamente planeando y organizando un evento de la envergadura de un congreso interamericano.

 

Es nuestro compromiso colectivo que el Congreso sirva para generar y divulgar conocimientos y prácticas que nos permitan afianzar nuestra capacidad profesional de hacerle frente al sufrimiento y el dolor humano, el odio, la discriminación, la violencia, y la injusticia social. Las necesidades urgentes de nuestros pueblos así lo requieren y esto es lo que buscan obtener y compartir l@s científic@s, profesionales, académic@s y estudiantes que participarán en el Congreso.

 

Dr. Andrés Consoli junto con el Comité Organizador XXXII CIP

Dr. Andrés Consoli junto con el Comité Organizador XXXII CIP (Congreso Interamericano de Psicología)

 

La SIP, la cual celebra 56 años de existencia este 17 de diciembre, goza de un historial distinguido: más de treinta Congresos Interamericanos realizados, mas de 40 volúmenes de la prestigiosa Revista Interamericana de Psicología ya publicados, cuatro idiomas oficiales, representantes nacionales en la gran mayoría de los países de las Américas así como ocho países de las Américas representados en su mesa directiva. Guatemala, gracias a la labor denodada de tant@s profesionales, ya no solo se ha sumado a esta historia sino que también la define habiendo organizado el primer Congreso Regional de la SIP en el 2004 y siendo por primera vez en su historia seleccionada como sede de un Congreso Interamericano de Psicología para el 2009, el lanzamiento del cual nos convoca esta mañana. Volveré a esto más adelante.

 

Al momento quisiera discurrir sobre el tema de mi presentación, titulada: Desafíos contemporáneos y relevancia social de la disciplina psicológica.
Tal vez mi perspectiva personal y profesional sobre el tema pueda verse, de manera transparente, en las cuatro iniciativas presidenciales que junto a casi un centenar de soci@s de la SIP estamos llevando adelante. Las mismas incluyen:

 

Psicología y Pobreza
Psicología y Derechos humanos
Psicología y Desastres
Psicología y Colaboraciones transnacionales

 

Considero estas cuatro iniciativas como una síntesis importante de los desafíos contemporáneos y de la relevancia social que puede y debe alcanzar la disciplina psicológica.
Permítaseme reseñar brevemente estas iniciativas:

 

1. Psicología y Pobreza: Tal como lo señalara recientemente un informe de la APA sobre el tema, la pobreza es una amenaza a la salud mental. A través de esta iniciativa buscamos identificar los recursos, estrategias, e intervenciones desde la disciplina psicológica que sean de particular ayuda a las personas que viven en situaciones económicas desesperantes, denominadas alternativamente como la gente pobre, los pobres, personas con escasos recursos económicos, entre otros términos.

 

2. La segunda iniciativa, Psicología y Derechos Humanos, está estrechamente relacionada con la primera iniciativa, particularmente cuando consideramos dimensiones como educación significativa, vivienda digna, salud tanto física como mental, trabajo apropiadamente remunerado, libertad civil, pero también libertad de violencia, tanto de la violencia de estado expresada en privación ilegítima de la libertad y tortura así como el terrorismo, la violencia urbana, maras, y la violencia doméstica.

 

3. En relación a la tercer iniciativa, Psicología y Desastres, los países de las Américas son afectados por desastres naturales así como humanos con periodicidad alarmante. Y frente a los desastres la urgencia dificulta lo importante. La disciplina psicológica puede y debe avanzar un trabajo estructural que ayude no sólo en la respuesta frente a la urgencia sino también a construir infraestructura, fundada en el principio de que la prevención y la preparación son parte de toda intervención.

 

4. Finalmente, la cuarta iniciativa gira alrededor de Psicología y Colaboraciones Transnacionales: en un mundo plagado de globalización la cual impone discursos y acciones neocoloniales, son justamente los intercambios y colaboraciones transnacionales a todos los niveles: científico, académico, aplicado, profesional, institucional, etc. las que pueden ayudar de manera relevante a superar las inequidades significativas que caracterizan a las Américas, siempre y cuando estas colaboraciones estén signadas por la cooperación emancipatoria y el respeto mutuo, y no por el oportunismo y la dependencia.

 

Más allá de estas cuatro iniciativas presidenciales que ilustran mi perspectiva sobre los desafíos contemporáneos y la relevancia social de la disciplina psicológica, quiero aprovechar esta oportunidad para compartir las siguientes reflexiones.
Entiendo que el desafío contemporáneo mayúsculo que enfrenta la disciplina psicológica es justamente el de su relevancia social. Y esto no es porque la psicología como disciplina carezca de relevancia social, sino más bien el desafío surge de la necesidad de priorizar las respuestas que demos a las preguntas del por qué y el para qué de la disciplina psicológica, privilegiando aquellas respuestas que den cuenta a las imperiosas, francamente urgentes necesidades que azotan a nuestros pueblos.

 

Pero antes de adentrarme en estas reflexiones, quisiera señalar el por qué de disciplina psicológica del título. Creo que la expresión enfatiza la importancia de trascender el dualismo teoría vs. práctica, ciencia vs. profesión y nos permite abrazarnos a una integración que afirme la necesidad recíproca de teoría y práctica, de ciencia y profesión. Justamente, creo que es sumamente peligrosa una práctica profesional que descuida sus fuentes científicas y un reduccionismo injustificable el que la ciencia no se ocupe de colaborar con sus profesionales en desarrollar los fundamentos científicos necesarios para la praxis. Confío en que estas palabras no perpetúen el cismo entre ciencia y profesión sino que lo superen en las expresiones contemporáneas que conceptualizan al profesional como un científico/a local, comprometido con la realidad en la cual toda ciencia está inmersa.
Ahora bien, quiero enfocar mis siguientes reflexiones como psicólogo clínico y de counseling, así como ciudadano privilegiado por la educación recibida, en dos consideraciones las cuales ilustran mi tesis de que el desafío contemporáneo de la psicología es su relevancia social, una tesis que a todas luces se enmarca en la cuestión moral de nuestra disciplina psicológica.

 

La primera consideración se centra en el papel fundamental que juegan los factores psicosociales en la salud y en la enfermedad.

 

La segunda consideración explicita el acceso dispar que caracteriza la experiencia de las personas que necesitan cuidados en salud mental y afirma la necesidad de una acción responsable que debemos llevar adelante por el bien de nuestras sociedades.

 

Estoy seguro que la audiencia ya vislumbra que mi selección de estas dos consideraciones finales surge en consonancia con el lema del Congreso, Psicología: un Camino hacia la Paz y la Democracia. Justamente, la disciplina psicológica puede y debe hacer lo suyo en la pluralidad de caminos que llevan a nuestras sociedades a afianzar la paz y afirmar la vida en democracia.

 

Como les decía, la primera consideración se centra en el papel fundamental que juegan los factores psicosociales en la salud y en la enfermedad. Para apreciar estos factores psicosociales podemos utilizar el marco de factores de riesgo, es decir comportamientos que vulnerabilizan a la persona. Se estima que más del cincuenta por ciento de los problemas en salud están directamente relacionados con factores psicosociales y estilos de vida, y más del cincuenta por ciento de las muertes pueden atribuirse a factores psicosociales y estilos de vida. Y hoy, gracias a la psicología de la salud y de counseling, debemos preguntarnos no sólo por los factores de riesgo sino también por los factores protectores los cuales pueden tanto afianzar la salud de una persona como ayudarla en su recuperación frente a un proceso de enfermedad. Es justamente la disciplina psicológica la cual puede y debe afianzar el desarrollo de los factores protectores, mientras se labora en la disminución de los factores de riesgo.

 

Por ejemplo, entre las enfermedades cardiovasculares encontramos dos factores de riesgo comportamentales significativos, la mala dieta y la vida sedentaria, y como factores protectores o de recuperación, la dieta sana y la actividad física.

 

Aun así, muchas personas no saben que es lo que les hace mal, mientras que otras si lo saben. Entre las primeras, el desafío es de educación, mientras que entre las segundas, lo es de motivación (entre otros), siendo este último tal vez uno de los temas más importantes en la disciplina psicológica.

 

Nuevamente, cuando uno considera la relevancia social de la psicología a la salud y enfermedad, los ejemplos se hacen infinitos. Pienso en el contexto de las enfermedades contagiosas donde el lavado frecuente de las manos es tal vez el ejemplo paradigmático de que las personas conocen la importancia de hacerlo pero cuya instrumentación en acción es difícil. Similarmente, el uso del condón en las relaciones sexuales, donde juegan factores culturales en la negociación interpersonal. O en accidentes, el rol que juega la ira e inexperiencia en los mismos;  o el papel que juega la drogadicción en la violencia.
Ahora bien, es particularmente peligroso si la unidad de análisis de la disciplina psicológica se acota al individuo. Por lo tanto, es de máxima importancia que se extienda este análisis a la persona en su contexto interpersonal y social.

 

Tomemos las dimensiones psicología, pobreza, y disparidades en salud.  Desde la psicología de la salud se ha documentado ampliamente que las expectativas de vida disminuyen al bajar la escala laboral; que las personas con escasos recursos tienden a vivir en medio ambientes peligrosos donde están expuestos a toxinas, particularmente el plomo; que las conductas saludables (por. ej., el ejercicio) tienden a tener poco presencia entre las personas con escasos recursos pero para esto juegan un papel importante las determinantes ambientales como es el limitadísimo acceso a áreas recreativas; y que mientras en los EE.UU. el 16% de la población  (una de cada seis personas) no tiene seguro médico, existen diferencias étnicas marcadas dónde el porcentaje se eleva al 33% entre los latinos/as (un@ de cada tres) que carecen de seguro médico. Sabemos también que las personas con limitados recursos socioeconómicos tienden a estar expuestos a mayores niveles de estrés, tanto agudo como crónico. Y desde la psicología social se ha avanzado el concepto de meritocracia donde el estatus socioeconómico se construye inapropiadamente como algo logrado en vez de adscrito, es decir como algo individual en vez de estructural, mientras se expone y especifica el estigma asociado con la pobreza.

 

La segunda y última consideración que quiero acercarles esta mañana en el marco del lanzamiento del XXXII CIP-SIP, la cual también es cónsona con el lema del congreso, se centra en los cuidados en salud mental, particularmente en el acceso dispar a los mismos lo cual expresa una injusticia social digna de nuestro interés y acción responsable concomitante.

 

En los EE.UU., solo un tercio de las personas quienes son diagnosticables con un desorden, trastorno, o enfermedad mental acceden a los servicios necesarios. Este número de por si es alarmante. Y lo es aún más cuando introducimos otras variables relacionadas con el acceso a los servicios en salud mental. Según el informe federal, Pueblo Saludable 2010 “En un mundo socialmente justo, tod@s deberían tener acceso potencial a los cuidados en salud mientras que el acceso logrado debería ser determinado por la necesidad en vez de características de la estructura social.” Pero cuando tomamos en cuenta variables como la etnia, en los EE.UU. encontramos que del uno de cada tres bajamos a uno de cada cinco entre las minorías étnicas, y entre los inmigrantes uno de cada 10, y entre las personas que no han resuelto su estatus inmigratorio, se estima que solo uno de cada 100 personas diagnosticables con un trastorno mental accede a los servicios necesarios.

 

Creo que vale la pena profundizar en esta consideración tomando una dimensión que nos debe ocupar como científic@s, académic@s, y profesionales comprometid@s y privilegiad@s, esta es la del compromiso público. En los EE.UU., mientras que la carga por enfermedades mentales es del 20%, los gastos en salud mental oscilan entre el 5 y el 7% del total de gastos en salud. Y aunque esto es así en los países más afluentes en los países mayoritarios como los latinoamericanos los gastos en salud mental oscilan entre el uno y el dos por ciento según la OPS y la OMS. En ambas organizaciones se sostiene que la línea de gastos no debería bajar del 10 %. Claramente, este es un área que requiere de nuestra labor sostenida para lograr un aumento significativo de los recursos asignados para el tratamiento de nuestr@s pacientes.

 

En resumen, pobreza, derechos humanos, desastres, colaboraciones transnacionales, factores de riesgo y de protectores, acceso a los cuidados en salud mental constituyen, entre otros, importantes desafíos contemporáneos que afirman la relevancia de la disciplina psicológica. Justamente, el lema del Congreso nos acerca a un tiempo cuando la psicología sea aún más relevante socialmente.

 

Ahora sí, retomando el lanzamiento que nos convoca, los congresos interamericanos son una expresión nacional dónde se celebra la pluralidad de identidades nacionales y su encuentro con las identidades regionales e interamericanas. Es una excelente oportunidad para dar a conocer lo local y nacional así como favorecer el intercambio internacional.
L@s invito a que construyamos un congreso memorable, no solo como producto sino también como proceso y trascendencia del mismo. Que entre todos y todas hagamos de este camino hacia el Congreso, y del Congreso mismo, un suceso caracterizado por la colaboración y el aprendizaje, el diálogo y el debate, el desarrollo de competencias culturales y el afianzamiento de la humildad cultural.

 

Sea entonces nuestra labor hacia el XXXII Congreso Interamericano de Psicología de la Sociedad Interamericana de Psicología la afirmación plena de la pluralidad de identidades en todas sus expresiones, sea nuestra labor un arco iris de huipiles tejidos por manos diversas.
Sea nuestra labor, en definitiva, la expresión viva de una disciplina psicológica caracterizada por su relevancia social, que nos permita hacerle frente a las necesidades más urgentes de nuestros pueblos, mientras trabajamos junt@s en el compromiso de obtener los recursos sociales, económicos, y políticos necesarios para la labor.

 

Quiero entonces en este momento hacer el traspaso formal de la bandera de la SIP a la Mag. María del Pilar Grazioso en representación  del comité ejecutivo del XXXII CIP-SIP. Sea esta bandera símbolo de la responsabilidad y la confianza depositada en tod@s nosotr@s.
Felicitaciones a Guatemala y muchísimas gracias a tod@s por su amable atención.

 

Dr. Andrés Consoli hace entrega de la Sede del XXXII CIP a Ma. del Pilar Grazioso M.A.

Dr. Andrés Consoli hace entrega de la Sede del XXXII CIP a Ma. del Pilar Grazioso M.A.